Anoche dormimos en casa de Víctor, un chico con el que teníamos contacto a través de internet, pero que no nos habíamos cruzado hasta entonces. Lleva aquí casi dos meses. Es uno de los voluntarios más veteranos. Tiene un piso con las puertas abiertas todo el tiempo. Aquí la gente entra y sale sin problema. Utiliza las duchas, las camas libres, el suelo…  Igual que con el dinero. Tanto el de donaciones como el personal de cada colectivo o independientes, se utiliza de manera común. Sin preguntar. Es la dinámica entre lxs cooperantxs. Todo el mundo arrima el hombro. Todo el mundo pone pasta para financiar cualquier historia que nos inventamos colectivamente. Ayer un grupete de Vic, “el poble ajuda al poble”, nos dejaron el resto de las donaciones que ellxs también tenían (aquí todo el mundo ha hecho como nosotrxs con el tema del dinero), para destinarlo a la campaña que llevamos estos días. Nadie duda, todo el mundo aporta. También otro grupo de cuatro chicas catalanas también. Mañana vendrán al reparto y organización de la leña y, como tienen pelas, dicen que quieren aportar tambien.

El proyecto es sencillo; mañana repartiremos mil flyers con información sobre fuegos, y lo acompañaremos con el reparto de leña. Vamos comprar un container entero de madera. Aquí la gente está quemando plásticos, ropa, y cualquier cosa que encuentra para cocinar, para calentarse, y por puro entretenimiento. El humo es irrespirable. Muy negro. Muy tóxico. Todxs tenemos achaques respiratorios. Lxs que más tiempo llevan lo pasan peor. Y la gente cocina en latas chamuscadas sobre hogueras en las que arde plástico. Gran parte de los problemas de salud que se están dando son por culpa de esto. También hemos sacado unos veinte carteles en A3 plastificados para colocar en las carpas grandes y sitios clave. La info está en inglés y en árabe, nuestro amigo Moha nos ha hecho de traductor.

Bueno, esta mañana, después de despertar en casa de Victor, los del bar donde solemos comer y echar alguna cervecita relajante por la noche, nos han invitado al café mañanero. Por la tarde, después de imprimir los flyers, también nos han invitado. Lo hacen mucho. Se comportan con nosotrxs muy bien. En el propio pueblo se está creando también muy buena onda.

El campamento esta mañana tenía un aspecto terrible. Tras la batalla de ayer, llovió y se levanto un viento fortísimo. Por un lado bien, porque limpió el ambiente de los gases. Pero también destruyó gran parte de los toldos y muchas tiendas. El viento aún permanecía fuerte y la imagen era durilla. Y al pasar por las vías, un grupo de personas estaba recopilando la munición que utilizaron contra ellos los macedonios. Parece que la foto es ha movido por las redes. Mucha cantidad de balas de goma (de diversos tamaños), distintas latas de gas, etc.

Por la mañana, tras repartir tarea en una pequeña asamblea, unxs hemos ido a Macedonia y otrxs a Polikastro, a  comparar precios, a tantear leñadores locales, y a las gestiones habituales. Macedonia es un lugar hostil. No nos han abierto el maletero, cero registro, pero bastante hostilidad, muchas preguntas, cero inglés…  Bastante inútil el viaje. En Polikastro hemos localizado la leña, y además un punto donde hay bastante madera más pequeñita para poder arrancar fuegos. Mañana iremos con el camión vasco a por esas ramitas también. Buena tarea tenemos pendiente.

En general el día ha sido mucho más relajado que ayer. Hoy no había enfrentamiento, de hecho, un buen número de gente ha ido a la frontera a entregar flores y verduras a modo de ofrenda en son de paz. Después de comer, en la zona de la estación nueva, ha habido una pelea muy grande entre iraquíes y afganos. O sirios y afganos, no lo tenemos claro del todo. Varias decenas de jóvenes se lanzaban piedras, palos… Tiraban contra el tren y los que allí se habían parapetado. Un poco raro, no sabemos bien qué ha pasado.

No hemos podido arreglarle a una chica su teléfono, después de varios días, y es una pena. Pero nos lo agradecían mucho, y nos han invitado mañana a comer con toda su familia. Es de lujo eso, muy hospitalario, pero a la vez, no nos apetece demasiado comer nada cocinado en esas hogueras, la verdad. También hemos conocido a unos chavales de Telecos Sin Fronteras. Montan wifi gratis. Es bastante útil, aquí todo el mundo está mirando el teléfono todo el rato. Y tablets. Los sitios con enchufe están repletos.

Estamos bastante reventadxs de ayer. Todxs lo notamos. En el hospital hemos hecho algunos bancos, una silla de ruedas adaptada para un niño con parálisis, y todo tipo de currillos (currazo de los bomberos de Barcelona). También hemos visto autobuses que se llevan gente. Dicen que les prometen ir a un sitio y luego les llevan a otro. Hay mucho desconcierto. Una chica bastante indignada nos cuenta que ayer, en EKO (la gasolinera abandonada que ahora es un campamento), les mostraban fotos de lugares con parques infantiles y cosas bonitas para convencerlos. Y por lo visto los llevan a campos militares. Otrxs hablan de campos de detención en condiciones muy malas. Es confusión permanente. Pero el tipo que estaba apuntando a gente en la puerta del bus llevaba un chaleco de ACNUR. Es la única vez que vemos a alguien de esa organización. Lxs voluntarixs, en general, están muy mosqueadxs con las mega organizaciones estas. Ayer, un compañero bombero, vió como durante los disturbios, MSF le cerraba la puerta a un grupo de chicos que llevaba un herido hacia allí. Por lo visto decían que no había médicos. De hecho, ningunx de lxs que estamos aquí hemos visto médicos en las carpas de MSF. Sólo camas. También hoy, gente del gobierno griego, se ha acercado a nuestra carpa-hospital para decirnos que estamos ilegales. Que los doctores necesitan una serie de papeles o no se qué. Es comprensible que un doctor necesite ciertas acreditaciones, pero en un lugar donde hay un campamento ilegal en el que ningún estamento oficial está ofreciendo asistencia sanitaria te digan eso, nos resulta absurdo. Tenemos papeles. Traen todo eso organizado desde la organización de los bomberos. Pero no deja de ser curioso que un par de señores relativamente bien vestidos se acerquen al lugar sólo para eso, para recordarnos que sin el permiso para ofrecer asistencia sanitaria, nos cierran el chiringuito. Parece que no entienden la situación de emergencia que hay aquí. Dicen que si se nos muere alguien, sería un problema. Igual sin la asistencia esas muertes llegarían antes. Quién sabe.

En algún momento, ha venido el marido de la chica que llevamos ayer al hospital a parir. Le hemos enseñado la foto de su bebé (que nos alegró tanto ayer la tarde). No la había visto. Estaba contentísimo y nos daba las gracias. También quería que le lleváramos al hospital, pero no es tan sencillo. Son ilegales y podría pasar cualquier cosa. Pero se va súper contento. Y el entorno de la carpa repleto de gente esperando para ser atendida. Y todo el rato jugueteamos con lxs niñxs.

Día tranquilo. No tenemos demasiada energía. Pero estamos muy agusto con el equipo. Ya somos oficialmente bomberos (les robamos las chaquetas, jeje).

 

A dormir.

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