Volvemos a Grecia

*Aunque no sea del todo acertado utilizar el plural porque sólo va a viajar uno de nosotros, nos gusta hacerlo porque somos un equipo* 
Finalmente, los proyectos que tratamos de sacar adelante antes de verano se vieron truncados por diversos motivos: desalojo de Idomeni, financiación, logística, nuestras propias situaciones precarias…  Así que al final, la forma de volver ha sido gracias a lxs compañerxs de GBGE (Galdakaoko Boluntarioen Gizarte Elkartea), una organización de Galdakao (Euskal Herría) con la que ya hemos colaborado tanto física como económicamente (de hecho, gran parte del dinero que aportasteis, fué entregado a esta fantástica gente).
El compañero Jose está ahora mismo viajando a Madrid para despegar desde allí y llegar a Tesaloniki hoy mismo (de madrugada). Todo esto ha surgido muy de repente, en cuestión de días. Y es que desde la organización vasca nos han ofrecido colaboración para estar allí físicamente en el campamento de Petra-Olimpou para tareas de logística y apoyo. El curro va a consistir, sobre todo, en gestión de recepción de camiones con donaciones y materiales.
La idea es permanecer al menos dos meses en el terreno. Esperemos que sea una experiencia tan enriquecedora como útil, y a la vuelta podamos compartir con todxs vosotrxs todo esto.
Teníamos casi lista una exposición de unas treinta imágenes de formato medio que esperábamos inaugurar en un par de semanas, pero esta situación urgente (la decisión del viaje se tomó hace unos días), como es obvio, paraliza ese proyecto que esperamos retomar en unos meses.
Como siempre, os invitamos a que, si queréis y podéis, colaboréis en la medida de vuestras posibilidades y deseos (que ojalá fueran de la mano) con esta experiencia, tanto con donativos directos a la organización GBGE de Galdakao,  como con nuestra cuenta propia. Como siempre, todo lo recaudado será utilizado de la forma más honesta y siempre con el objetivo último de dignificar las vidas de las personas refugiadas. 
Aquí el crowdfunding de GBGE:
Aquí la cuenta de RefugeesWelcomeMálaga:
ES67 3025 0022 9314 0000 1093
Gracias por todo.
Seguiremos informando.

Es un hasta pronto…

 

Hace algo más de un mes que volvimos del periplo griego. Hemos tardado en hacer este último post por diversos motivos. Unos más importantes que otros, pero la verdad es que no queríamos ponerle fin a esta historia. De hecho, esto no es un final.

Han pasado muchas cosas desde entonces. Una de las más significativas es el desalojo por la fuerza del campamento de Idomeni. Todxs nuestrxs compañerxs ya no están allí. La “yellow tent” ha desaparecido. Ese espacio de autonomía ha sido reducido por las políticas europeas a la nada. Ahora miles de personas se han visto obligadas a irse a campamentos militares donde las condiciones son infrahumanas (más aún que las del propio Idomeni). Otras tantas sintieron que era el momento de dar el paso ilegal y apostar por cruzar la frontera ilegalmente. Sabemos que algunas han llegado a su destino, lo cual nos alegra a medias, ya que ha resultado ser un campamento de refugiados en Holanda. Otras han sido capturadas por la policía y el ejército de macedonia y, no sin antes reprimirlos violentamente, han sido devueltas a Grecia. Ahora les toca dormir en el suelo de una fábrica abandonada. Con una botella de agua al día para cada dos personas. Con una ración mísera de comida (en muchísimas ocasiones muy baja en proteínas) al día. Sin acceso a alimentación para bebés. Con la ausencia de un horizonte al que mirar. Sólo les queda la reclusión y la muerte lenta de las periferias, de las míseras sobras que les ofrece Europa. Y lo peor de todo es que conocemos gente que ha decidido volver a Siria. Hay familias enteras que tras el recibimiento europeo, han afrontado la realidad de querer una muerte rápida en la guerra, que apagarse lentamente despojadxs de su dignidad. Es una realidad terrible que no sabemos bien cómo afrontar.

Desde nuestra vuelta estamos en todo momento conectados tanto con la gente que impulsábamos y llenábamos de vida la carpa de Bomberos en Acción (y todo el perímetro de la misma). Voluntarixs y refugiadxs. Lxs que allí quedaban y lxs que estábamos en la distancia. La clave de nuestra experiencia allí ha sido esa humanidad que se hecha de menos desde las altas esferas políticas, así como desde ciertas macroorganizaciones con las que nos hemos topado. Las formas en las que hacíamos comunidad con las personas refugiadas es en gran parte lo que el desalojo de Idomeni se ha cargado. Más allá del aspecto logístico y de dignidad que suponen los nuevos campamentos militarizados, las pequeñas relaciones que se tejían, de algún modo, le daban sentido a la estancia. Daban fuerzas. Convertían esa situación en algo “menos malo”. Y es lo que, a nuestro parecer, en todo momento ha querido evitar el gobierno. Que allí hubiese ganas de seguir viviendo, de seguir luchando. Varios días antes del desalojo, empezaron a prohibir la entrada de voluntarixs. Cortaron la entrada de alimentos, de ropa, de personas que únicamente querían cooperar. Fueron capaces de impedir la entrada de camiones cargados de comida para recién nacidos. Generaron una situación de desesperación que bien les sirvió para tejer titulares en los medios de comunicación para justificar el desalojo. Un desalojo que ha sido a peor. En los medios no contaron muchas cosas. No se habló de que Europa impidió la libre documentación de los hechos a los periodistas. No se habló de que esa falta de alimentos era provocada por una decisión política. Y nosotros desde aquí lo único que hemos sido capaces de vivir ha sido la impotencia. Pura rabia.

Otro motivo, igual menos importante, por el que no habíamos de alguna manera cerrado estas narraciones, ha sido el de las aportaciones económicas. En nuestra estancia en la zona de Idomeni, hicimos poco gasto con las donaciones que recibimos en la cuenta. Nos volvimos con tres mil quinientos euros en la cuenta (y fuimos con poco más de cuatro mil). Como a mucha gente os contamos, uno de los motivos de nuestro viaje era el de conocer iniciativas de confianza a las que apoyar desde aquí. Conocer a esa gente que se deja la piel en estas situaciones. Desde el total respeto (pese a las diferencias) a otro tipo de organizaciones, nuestra manera de entender la cooperación es diferente. De ahí que quisiéramos generar un canal directo con personas, pequeños grupos, y alguna que otra ONG que estuvieran en las zonas de conflicto, para generar vías rápidas de llegada de las aportaciones económicas (las más necesarias) y de cualquier tipo a las personas refugiadas. Entendemos que quienes habéis hecho donaciones económicas a nuestra iniciativa, es porque, como nosotros, entendéis que vuestra ayuda va por estos caminos. Y estas relaciones siempre se han basado en la confianza y la honestidad. Desde el primer minuto en el campo, todo el dinero que la gente que compartíamos proyecto e ideas, era común. Para ir a Polikastro a por medicamentos todo el mundo ofrecía el dinero que traía de las donaciones. Todos los grupos lo teníamos muy claro. Los compañeros vascos, los bomberos de Leganés, las enfermeras, las gentes de Cataluña… en todo momento las donaciones, tanto las nuestras como las del resto de grupos, han sido 100% destinadas a las necesidades de lxs refugiadxs. De hecho, lxs compañerxs de El poble ajuda al poble, a la hora de irse, nos dejaron la parte del dinero que traían recaudado para que lo utilizásemos en el proyecto que habíamos empezado ese mismo día, y que luego se mantendría. El mismo proyecto en el que nosotros metimos dos mil euros. El de “más leña y menos humos” que arrancamos con los compañeros bomberos. Así que la mitad de las donaciones que habéis realizado, han ido a este proyecto. Justo a nuestra llegada a Málaga, les hicimos el ingreso por cuenta bancaria al proyecto de los de Leganés (que tanta otra gente estuvo al pié del cañón por mantener vivo). Parece una tontería, pero este proyecto sirvió para que mucha gente dejara de cocinar sobre plásticos quemados. Para que la gente dejase de respirar esos humos tóxicos. La salud de muchas personas se ha podido ver afectada por esto. Los mil quinientos euros restantes que quedaban en la cuenta, no los hemos usado hasta hace bien poco. Hasta justo el desalojo del campamento de Idomeni. Los compañeros vascos de Galdakao permanecen allí con el camión realizando repartos de ropa, de comida para adultos y recién nacidos, etc. Con el desalojo del campamento, la tarea a la que se enfrentan ahora es mucho más complicada, y sus recursos estaban viéndose cada vez más mermados, así que el pequeño aporte que pudimos hacer con vuestras donaciones lo hicimos. Álvaro y compañía van a poder seguir haciendo repartos, ahora en diversos campamentos.

Nos quedamos con la sensación real de haber sido de utilidad en todo esto. No hemos sido más que un par de intermediarios que hemos hecho posible que vuestras aportaciones lleguen íntegras a donde fuesen más necesarias. Y de verdad que hemos puesto todo el esfuerzo posible en esta tarea. Por otro lado, para nosotros ha sido una experiencia muy importante. Haber sido vuestros ojos allí, ha sido importante, pero sobre todo hemos conocido a gente que nos ha atravesado, y nuestra vida ha cambiado. Ahora estamos proyectando irnos con equipo para montar cine. La idea era hacerlo en Idomeni, que es el sitio donde teníamos afinidad con muchas personas refugiadas, con lxs voluntarios, y donde el acceso a cierta parte logística, gracias a las redes que allí tejimos, eran más esperanzadoras para el proyecto (luz, herramientas…). Queremos seguir adelante con este proyecto, que ya otras personas parecen ilusionarse y se suman, pero ahora nos queda pensar dónde llevarlo a cabo. Sabemos que en Serbia hay campamentos en condiciones terribles. En el sur de Italia ahora mismo es donde se está centrando el drama. Esta última semana han muerto más de mil personas intentando entrar por allí. Estamos tratando de pensar en todo esto con la mayor frialdad posible, para ser capaces de ser útiles allá donde pueda ser necesario, pero es bastante difícil. En cuanto lo tengamos más claro, os informaremos seguro. Haremos otra campañita, esta vez más concreta, para que quien quiera colaborar pueda hacerlo una vez más. Igualmente, quien sienta ganas de seguir colaborando, que nos escriba y podemos facilitar algún contacto interesante al que enviar donaciones más urgentes. De igual modo, nosotros volveremos 🙂

Otra cosita que queremos comentaros es que todo no termina ahí. Dentro de nuestras posibilidades, estamos tratando de hacer llegar a todos los lugares donde podemos, nuestra experiencia. Estamos acudiendo a institutos a compartir con lxs chicxs lo que hemos hecho, nuestra visión del conflicto, y generar, hasta donde podemos, cierta reflexión sobre la responsabilidad que podemos llegar a tener como colectivo en todo lo relacionado con el racismo, las guerras, las migraciones, la geopolítica y las desigualdades en el planeta. Está siendo bastante enriquecedor mantener estos diálogos con las generaciones más jóvenes, y es muy gratificante ver cómo se muestran tan interesadxs, y cómo entienden tan rápido y de forma tan inteligente la realidad que nos rodea. Estaremos encantados de ir a cualquier centro educativo que quieran que compartamos allí nuestra experiencia. Si sabéis de profes o ampas interesadxs, no dudéis en pasarles nuestro contacto. La idea es tratar de ser útiles, ya sea poniendo el cuerpo, o informando de primera mano de la situación. No son pocxs lxs chavalxs que al final de la charla se acercan a preguntar si pueden ir, si con su edad son útiles, si consideramos que es posible. Es muy alentador encontrarse tanta gente con ganas de cambiar las cosas.

En fín, gracias por todo el apoyo, por los mensajes de cariño que hemos recibido en nuestra estancia allí, y a la vuelta. Quien quiera cualquier cosa de nosotros, que nos lo haga saber. También guardamos (casi) todas las facturas y estractos de la cuenta de ingresos y gastos. Para cualquier cosa que podamos ser útiles, contactad.

Un enorme abrazo a toda la gente que aún queda allí. Europa no se lxs merece.

Jose y Ángel

Estamos en la autovía. Ya casi llegamos. Descansaremos algo, y mañana devolvemos el coche por la mañana temprano. Esperamos poder hacer una visita fugaz al Pireo.

Dejamos atrás unos pocos días en Idomeni… Han sido muy intensos. Hemos visto de todo. Pero sobre todo nos llevamos alegrías. Es impresionante cómo a pesar de la desgracia, la gente se mantiene firme, alegre. La gente es muy fuerte, aunque en ocasiones parezca que no se quieren enterar de lo que está pasando. No van a abrir la frontera. Hoy han gaseado otra vez. Eran menos personas, pero desde Fyrom (Macedonia) actúan como si tuvieran delante miles de personas violentas. No hemos estado tan cerca como el domingo, pero lo que hemos visto (y respirado) parecía más desproporcionado todavía de lo habitual.

Nos hemos despedido de muchxs nuevxs amigxs. Algunxs de ellxs son refugiadxs. Una de ellas, nos contaba que lleva tres años fuera de Alepo. Que después estuvo tres meses viajando en bus, barco, coche y a pié hasta llegar hasta Idomeni. Y ahora lleva cuarenta días ahí. Exclama cuán aburrido le parece estar ahí. No hay nada que hacer, excepto esperar. Es el sitio perfecto para volverse loco. Mucha gente tiene media familia en Alemania, o en Siria.

Una niña ayer nos mostró unos dibujos que había hecho (subiremos imágenes). Un dibujo era de las mujeres kurdas. Estaban matando a una gran rata gigante que representaba al Isis. También había hecho un dibujo del campamento; mucho color en las tiendas y bastante oscuridad en la valla. Y el que más nos ha impresionado era un mapa en el que aparecía la ruta desde Siria que habían recorrido. Refleja cómo les han dado palos en todos los sitios por los que han pasado hasta llegar a donde estaban, representado por un lugar cercado por todos lados. Pero con color dentro.

No sabemos si estamos en disposición de sacar conclusiones. Pero esto es insostenible. Lo que Europa está haciendo no tiene nombre. No paramos de hacerles saber lo avergonzadxs que estamxs de lo que están haciendo nuestros estados. También hemos encontrado unas tarjetas con el escudo de Alemania, en color, que dicen en árabe que no cabe nadie más. Que no vaya nadie más.

Esto debe acabar. Pero hay demasiados intereses. Europa ha vendido muchas armas. Israel está blindando su posición en el golfo. Es la maldita guerra fría. Y mientras la gente está en muchísimos lugares muriendo para que los de siempre se forren. Nos da un poco de vértigo llegar a casa y que las noticias hablen de tonterías de pactos y de pantomimas políticas y que, otra vez, nos demos cuenta de que todo esto le da igual a todo el espectro político. Porque esto no va a acabar bien. La gente está en un nivel de desperacion que no parece muy sostenible en el tiempo. La situación pinta fea. Probablemente las situaciones de violencia sean cada vez más frecuentes. El desalojo por la fuerza no parece demasiado lejos. Y desalojar diez mil personas que no se quieren mover, no parece algo sencillo.

Esperemos que la juventud que está en esta situación no sea rencorosa. Porque con tanto odio no puede salir nada bueno. Ya vendrán las desgracias (y sus posteriores banderitas y “je suis”), pero no hacemos nada por evitarlas. Como hemos leído en algún tuit por ahí, que si nos pilla una situación parecida, que no traten a nuestrxs niñxs como les estamos tratando nosotrxs. Esperemos que no nos pille.

Bueo, ahora estamos con un sabor agridulce. Abandonar a lxs compis allí, es dificil. Pero haber vivido esto ha merecido la ena. Ya estamos maquinando nuevos movimientos. A ver cómo evoluciona todo. Ahora toca desepdirse y echar de menos a Marta, Carmen, Inés, Cris, Eli, Alberto, Oscar, Alex, Marcos, Koldo, Álvaro, Marta, gentes de Vic, Valen, Albert, Víctor, Fabi, Alicia… y a todo el resto del equipo que se ha ido uniendo después. Y sobre todo a lxs amigxs refugiadxs (que no ponemos los nombres proque seguro que somos incapaces de escribirlos). Para nosotrxs se acaba el polvo y el humo. Aunque ahora somos casi bomberos o paramédicos en acción.

Buenas noches. Ahora toca recapacitar.

Más café mañanero. Estamos desayunando un moment. Ya nos iremos hoy en algún momento, que mañana tenemos que devolver el coche en Atenas.

Ayer, con tanto control policial, retuvieron a unos quince voluntarixs y detuvieron a uno. Por lo visto llevaba un cuchillo; sería de cocina. Están claramente intentando que no participemos, que no ayudemos. Que gente autoorganizada haga lo que deberían estar haciendo los estados, no les debe gustar. En Grecia quieren acabar con el campamento de Idomeni. También con el del Pireo. En una semana estarán todos los campos nuevos ya terminados, y quieren que todo pase a manos del ejército, de ACNUR, etc.

Las compis enfermeras estuvieron ayer de reunión on otros espacios sanitarios del campo. Por lo visto MSF y MDM están ofreciendo asistencia en cierto horario. También hay un par de colectivos más independientes que, como nosotrxs, también tratan de ayudar en estos ámbitos. Cuenta una compañera que estos días han echado de su sitio a una familia siria del sitio donde estaban acampadxs para que MSF monte una oficina ahí. El campo es bastante grande. Y esta familia tenía miedo de que las compas enfermeras no supieran encontrarles después, que tienen un hijo en silla de ruedas y lo tienen bastante jodido con la movilidad. Son muchas personas en una sola tienda.

Nosotrxs ahora vamos a echar el último empujón en el campamento. Vamos a dejar lo mas cerrado posible los próximos repartos de leña para la próxima semana. El resto del dinero se lo vamos a ingresar a lxs compis que se quedan aquí, que hacen una tarea buenísima. No sabemos si habremos sabido explicar bien la situación, pero vaya, un trabajo fantástico; tanto en los objetivos como en las formas.

No queremos irnos. Aquí estamos muy contentxs. Con el equipo estamos muy bien, currando en pequeñas cositas interesantes, en contacto directo con las familias. Muy bien. Ayer esta panda de golfxs se pitorreaban de nosotrxs porque están leyendo el blog, y les hace gracia el tono. Lo pasamos super bien, las cosas como son, y eso también lo comentamos, pero lo interesante es explicar la dimensión del drama. Al menos eso creemos. Menudo cachondeo se traen los bomberetes. Y cada vez son más.

En fín. Seguimos. Que queda poco.

 

 

 

Parada técnica. Café.

Hemos repartido 5 toneladas de leña. Ha sido bastante loco, pero lo hemos solucionado bastante bien. Ha habido bastante orden; éramos bastantes. Seguramente hoy se queme menos plástico, y se cocine un poco mejor. Esperamos poder mantener esta campaña “todos” los días. Nosotrxs nos vamos, y los compañeros bomberos de Leganés también, pero quedan otros tantos. Dos de Barcelona y hoy mismo han llegado tres de Pamplona. Así que este plan parece que continúa. Buena onda con el tipo que la vende, hemos arreglado un precio para que venga todos los días con el camión. Se ha lanzado a repartir madera él también.

Antes fuimos el equipazo a por más madera con el camión de Koldo. Lo llenamos de ramas más finillas, para empezar los fuegos. Buen curro. Aunque en los viajes, hemos tenido que tragarnos a la policía unas cuantas veces. Hoy están parando a toda la gente que pasa por la carretera en dirección Idomeni. Bastante pesados. Pasaportes para arriba y para abajo. Preguntas. Mas preguntas. Da la sensación de que quieren empezar a cortar el grifo. No somos bienvenidxs lxs voluntarixs. Incluso en la entrada al campamento, una vez superados los controles previos, nos han obligado a darnos la vuelta. Menos mal que conocemos el camino que va por el campo, y entramos por detrás.

Hemos ido a comer con la familia que ayer nos invitó. Han venido varias veces al camión mientras currábamos para decirnos que fuéramos. Al final hemos ido, pero tarde. Ya habían comido. Pero nos tenían preparado un par de platos de un arroz con cacahuetes, pasas, tomatito y pepino con un trozo de pollo asado. Buenísimo. La verdad es que no nos apetecía mucho, por si lo habían cocinado de aquella manera. Pero estaba muy bueno. Tremendo. Y allí todo el rato dándonos botellitas de agua, dátiles, comentando cosas… Muy hospitalarixs. Ha venido también una amiga de esta familia, con su hija. Ya subiremos fotos, pero una niña de 15 meses guapísima. Su prima también tenía un bebé muy gracioso. Todo el tiempo nos agradecen estar ahí. Esta es la familia en la que una de ellas le va a poner a su bebé el nombre de una compañera matrona que les ha ayudado muchísimo; Carmen. Gente muy agradable. Nos hemos enamorado. Tendrán unos 25 años, no más. Pero la sensación es que tienen muchos más. Dicen que ya no les apetece ir a Alemania, que quieren ir a España. Son unxs cachondxs, porque la amiga tiene al marido en Alemania.

Tenemos la sensación de que hay muchísimxs españolxs aquí. No sabemos si seremos el grupo más numeroso, pero parece serlo. Y parece que la gente de aquí lo sabe y lo valora. Lxs griegos dicen que somos la gente más solidaria, que somos famosxs por eso. ¿Será verdad?

Una chica de 13 años amiga/curranta de nuestro equipo, de Siria, hoy ha aprendido a decir “illo cabesa”. Morimos de la risa.

Volvemos al campamento. Nos queda poco tiempo aquí

 

 

Anoche dormimos en casa de Víctor, un chico con el que teníamos contacto a través de internet, pero que no nos habíamos cruzado hasta entonces. Lleva aquí casi dos meses. Es uno de los voluntarios más veteranos. Tiene un piso con las puertas abiertas todo el tiempo. Aquí la gente entra y sale sin problema. Utiliza las duchas, las camas libres, el suelo…  Igual que con el dinero. Tanto el de donaciones como el personal de cada colectivo o independientes, se utiliza de manera común. Sin preguntar. Es la dinámica entre lxs cooperantxs. Todo el mundo arrima el hombro. Todo el mundo pone pasta para financiar cualquier historia que nos inventamos colectivamente. Ayer un grupete de Vic, “el poble ajuda al poble”, nos dejaron el resto de las donaciones que ellxs también tenían (aquí todo el mundo ha hecho como nosotrxs con el tema del dinero), para destinarlo a la campaña que llevamos estos días. Nadie duda, todo el mundo aporta. También otro grupo de cuatro chicas catalanas también. Mañana vendrán al reparto y organización de la leña y, como tienen pelas, dicen que quieren aportar tambien.

El proyecto es sencillo; mañana repartiremos mil flyers con información sobre fuegos, y lo acompañaremos con el reparto de leña. Vamos comprar un container entero de madera. Aquí la gente está quemando plásticos, ropa, y cualquier cosa que encuentra para cocinar, para calentarse, y por puro entretenimiento. El humo es irrespirable. Muy negro. Muy tóxico. Todxs tenemos achaques respiratorios. Lxs que más tiempo llevan lo pasan peor. Y la gente cocina en latas chamuscadas sobre hogueras en las que arde plástico. Gran parte de los problemas de salud que se están dando son por culpa de esto. También hemos sacado unos veinte carteles en A3 plastificados para colocar en las carpas grandes y sitios clave. La info está en inglés y en árabe, nuestro amigo Moha nos ha hecho de traductor.

Bueno, esta mañana, después de despertar en casa de Victor, los del bar donde solemos comer y echar alguna cervecita relajante por la noche, nos han invitado al café mañanero. Por la tarde, después de imprimir los flyers, también nos han invitado. Lo hacen mucho. Se comportan con nosotrxs muy bien. En el propio pueblo se está creando también muy buena onda.

El campamento esta mañana tenía un aspecto terrible. Tras la batalla de ayer, llovió y se levanto un viento fortísimo. Por un lado bien, porque limpió el ambiente de los gases. Pero también destruyó gran parte de los toldos y muchas tiendas. El viento aún permanecía fuerte y la imagen era durilla. Y al pasar por las vías, un grupo de personas estaba recopilando la munición que utilizaron contra ellos los macedonios. Parece que la foto es ha movido por las redes. Mucha cantidad de balas de goma (de diversos tamaños), distintas latas de gas, etc.

Por la mañana, tras repartir tarea en una pequeña asamblea, unxs hemos ido a Macedonia y otrxs a Polikastro, a  comparar precios, a tantear leñadores locales, y a las gestiones habituales. Macedonia es un lugar hostil. No nos han abierto el maletero, cero registro, pero bastante hostilidad, muchas preguntas, cero inglés…  Bastante inútil el viaje. En Polikastro hemos localizado la leña, y además un punto donde hay bastante madera más pequeñita para poder arrancar fuegos. Mañana iremos con el camión vasco a por esas ramitas también. Buena tarea tenemos pendiente.

En general el día ha sido mucho más relajado que ayer. Hoy no había enfrentamiento, de hecho, un buen número de gente ha ido a la frontera a entregar flores y verduras a modo de ofrenda en son de paz. Después de comer, en la zona de la estación nueva, ha habido una pelea muy grande entre iraquíes y afganos. O sirios y afganos, no lo tenemos claro del todo. Varias decenas de jóvenes se lanzaban piedras, palos… Tiraban contra el tren y los que allí se habían parapetado. Un poco raro, no sabemos bien qué ha pasado.

No hemos podido arreglarle a una chica su teléfono, después de varios días, y es una pena. Pero nos lo agradecían mucho, y nos han invitado mañana a comer con toda su familia. Es de lujo eso, muy hospitalario, pero a la vez, no nos apetece demasiado comer nada cocinado en esas hogueras, la verdad. También hemos conocido a unos chavales de Telecos Sin Fronteras. Montan wifi gratis. Es bastante útil, aquí todo el mundo está mirando el teléfono todo el rato. Y tablets. Los sitios con enchufe están repletos.

Estamos bastante reventadxs de ayer. Todxs lo notamos. En el hospital hemos hecho algunos bancos, una silla de ruedas adaptada para un niño con parálisis, y todo tipo de currillos (currazo de los bomberos de Barcelona). También hemos visto autobuses que se llevan gente. Dicen que les prometen ir a un sitio y luego les llevan a otro. Hay mucho desconcierto. Una chica bastante indignada nos cuenta que ayer, en EKO (la gasolinera abandonada que ahora es un campamento), les mostraban fotos de lugares con parques infantiles y cosas bonitas para convencerlos. Y por lo visto los llevan a campos militares. Otrxs hablan de campos de detención en condiciones muy malas. Es confusión permanente. Pero el tipo que estaba apuntando a gente en la puerta del bus llevaba un chaleco de ACNUR. Es la única vez que vemos a alguien de esa organización. Lxs voluntarixs, en general, están muy mosqueadxs con las mega organizaciones estas. Ayer, un compañero bombero, vió como durante los disturbios, MSF le cerraba la puerta a un grupo de chicos que llevaba un herido hacia allí. Por lo visto decían que no había médicos. De hecho, ningunx de lxs que estamos aquí hemos visto médicos en las carpas de MSF. Sólo camas. También hoy, gente del gobierno griego, se ha acercado a nuestra carpa-hospital para decirnos que estamos ilegales. Que los doctores necesitan una serie de papeles o no se qué. Es comprensible que un doctor necesite ciertas acreditaciones, pero en un lugar donde hay un campamento ilegal en el que ningún estamento oficial está ofreciendo asistencia sanitaria te digan eso, nos resulta absurdo. Tenemos papeles. Traen todo eso organizado desde la organización de los bomberos. Pero no deja de ser curioso que un par de señores relativamente bien vestidos se acerquen al lugar sólo para eso, para recordarnos que sin el permiso para ofrecer asistencia sanitaria, nos cierran el chiringuito. Parece que no entienden la situación de emergencia que hay aquí. Dicen que si se nos muere alguien, sería un problema. Igual sin la asistencia esas muertes llegarían antes. Quién sabe.

En algún momento, ha venido el marido de la chica que llevamos ayer al hospital a parir. Le hemos enseñado la foto de su bebé (que nos alegró tanto ayer la tarde). No la había visto. Estaba contentísimo y nos daba las gracias. También quería que le lleváramos al hospital, pero no es tan sencillo. Son ilegales y podría pasar cualquier cosa. Pero se va súper contento. Y el entorno de la carpa repleto de gente esperando para ser atendida. Y todo el rato jugueteamos con lxs niñxs.

Día tranquilo. No tenemos demasiada energía. Pero estamos muy agusto con el equipo. Ya somos oficialmente bomberos (les robamos las chaquetas, jeje).

 

A dormir.